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1/10/2014

Santa Pastelería

PLAY | J'Traine Des Pieds - Olivia Ruiz


Con mi hashtag #retrocedernuncadietajamas yo dejo muy en claro que le rindo culto y adoración a la comida, sobre todo a la pastelería / cosas dulces / horneadas para el ataque goloso. Ahora, que la Pastelería puede salvarte, cosa que considero cierto, eso ya lo dejo en manos de Flavia Cabo, Chef Patissier y creadora de Petite Patisserie





Contar la historia de Petite Patisserie podría resumirse como un gran cocktail de eventos que se acontecieron con el transcurso de los años y nos llevaron en un maravilloso viaje hasta el presente.


En lo personal, podría decir que este sueño comenzó el día que decidí estudiar pastelería, pero Petite Patisserie nace del amor por la cocina que persiste desde hace generaciones en una familia de mujeres por lo que negaría la genética por poco rigurosa heredada de mi abuela, de mi tía y de mi mamá que cocinaban por el simple placer de cocinar y de hacerlo para una familia, para ellas. El arte de cocinar fue desde siempre una terapia, hasta un obsequio y una forma de mantener unida a la familia; ellas eran mujeres valientes, trabajadoras y… ¡COCINERAS!




Pero, en realidad, la historia fue un poco más accidentada… Luego de estudiar publicidad y trabajar en empleos que poco tenían que ver con la pastelería, tuve que utilizar el ingenio para encarar un mal momento económico. Es entonces cuando comencé a vender tortas exitosamente. Fue la primera vez que la pastelería me salvaba. Sí, ¡así como lo leen!



¡Santa Pastelería, Batman! ¿Y qué pasó entonces…?

Pero aquel no fue el momento en el que entendí cuál era mi sueño sino que seguí otros caminos, trabajos y, cuando me encontré con una dificultad personal, en 2010, comencé, como terapia, a cocinar, a enseñar a niños a cocinar y, de nuevo, ¡ella me salvó!





¡Bien ahí! Yo quiero ver un altar levantado a la Santa Pastelería. Debe ser un altar que no dure mucho en pie, ¿no? Ñam ñam ñam ñam.

Casi de forma mágica, la pastelería me volvió a dar una mano. Ya, con unos cuantos años más, decidí estudiar y recibirme de chef pastelera y hago de esta profesión, junto con mi hija mayor que me acompaña, un sueño, nuestro sueño. Ese sueño es mi vida, y ella hace de mí… la soñadora. Hoy día trabajo en una quinta a seis kilómetros de la ciudad de Baradero, provincia de Buenos Aires, atiendo los pedidos que llegan y los envío como delivery de cosas dulces y ricas.



Delivery de cosas dulces y ricas suena celestial. Pues bien, ¿qué pueden llegar a ser esas cosas dulces y ricas?

Con el objetivo de elaborar pastelería para todos los gustos y paladares, siempre con delicadeza artesanal y materia prima de alta calidad (que incluye frambuesas, zarzamoras y arándanos de cosecha propia), nuestra propuesta va desde los clásicos como el Lemon Pie y el Rogel hasta novedosos shots o postres en vaso de Apple crumble, panacotta con sirope de frambuesa, mousse de chocolate y tiramisú. 



La oferta es muy variada, y se despliega en cuadrados (se destacan los de frambuesa, merengue, almendra y chocolate y el brownie blondie), tortas (exquisitas la cheescake de frutos rojos y la noisset, combinación de base crocante y mousse de chocolate), tartas, madeleins, macarons, cookies y cupcakes. Pero esta variedad no termina ahí, sino que se amplía año a año, nos gustan los productos nuevos, renovamos todos los años nuestra lista agregando nuevas recetas como fueron los famosos canelles, que son unos pequeños budines típicos de la ciudad francesa de Burdeos elaborados con una pasta de huevos, azúcar, leche, mantequilla y harina a la que se perfuma con ron y vainilla.




Una mención más que especial se merece la decoración, que convierte las cookies en bellos objetos que pueden funcionar también como regalo o souvenir y a las tortas en verdaderas divas de la mesa.



Las mesas dulces de Petite Patisserie cubren tés, bautismos, bodas, baby showers, cumpleaños de adultos e infantiles, desayunos y todo tipo de recepciones. Realizamos mesas temáticas muy creativas que se disfrutan tanto con la vista como con el paladar.



Las mesas dulces de Petite Patisserie llegaron a un par de ojos expertos en decoración: el par de Ramiro Arzuaga (¿se acuerdan de él en Alma?). El reconocido ambientador de eventos fue convocado nuevamente para participar del pasado Open House del Plaza Hotel, y Ramiro se llevó las propuestas dulces temáticas de Flavia, para acompañar “Un cumple muy Guau”…






Santa Pastelería, ¡lo has hecho de nuevo! Y con lo buena onda que sos, más el talento que Flavio tiene para celebrarte en cada propuesta horneada, estoy segura que veremos muchos más milagros sabrosos, especiales y bien presentados de Petite Patisserie. Será cuestión de ser parte de este sueño sanador, que Flavia hace con tanto amor y felicidad. ¡Salud!




¡Bienvenido Petite Patisserie a Alma Singer!



Petite Patisserie
D: Las Casuarinas intersección Bernabé de San Martín, Baradero.
T: 03329 48-4189
M: 11 5323-0933



Todas las fotos de este post pertenecen a Petite Patisserie, a excepción de las tres fotos de “Un cumple muy Guau”, que pertenecen a Ramiro Arzuaga. 



30/9/2014

Alma Singer I | Days in Sunny Ginger


PLAY | Seven Days In Sunny June - Jamiroquai



Esta es una historia de color, diseño, empuje y crecimiento. Es la historia de Lau, la mente y el corazón dentrás de Ginger Home, que allá por noviembre de 2012 tímidamente participó en la Galería de Emprendedores de Alma Singer con un puñado de sueños e igual cantidad de productos preciosos para vivir vidas más lindas.



Ginger nació como una idea de lo que yo quería para mi vida, poco a poco fue cobrando vida propia y hoy ya es la joven marca de decoración y estilo de vida que alguna vez soñó ser. Ofreciendo a la venta productos originales, artesanales y exclusivos para decorar hogares y vidas con un estilo femenino y alegre.



Esto fue lo que Lau me contó aquella vez. Un flash ver todo lo que creció en prácticamente dos años desde ese post. Y nota aparte: un flash también las marcas que participaron de ese especial, hoy muchas grandes y exitosas consagraciones :)




Yo seguí de cerca la carrera de Ginger Home gracias a Agus, su agente de prensa, que siempre cumplió en informar avances de la marca, novedades y hasta la apertura de sus dos locales (primero Palermo, luego Recoleta). Ya era hora de pasar al mundo real, y conocer la buena vibra de Ginger en persona. Qué buena decisión tomé :)





Fui a conocer el benjamín de Recoleta y me recibió Lau, aquella emprendedora que siempre me dio la sensación de tener las cosas muy claras y saber qué hacer para llevar adelante sus sueños. Fue un gusto descubrir también a una chica amorosa, muy serena y enamorada de cada propuesta que habita en su súper colorido local. Todo lo que está en Ginger Home, está porque tiene que estar (¡y porque te va a encantar!). 








Lau me habló de su vajilla y de sus almohadones de sello propio (que diseña y borda en su colorido taller), de sus terrarios hechos en cucharones enlozados, de sus mini muebles de madera con cajoncitos vestidos de cerámicas y tiradores, de sus muebles mucho más grandes recuperados y pintados, de sus cuadros, y de mucho mucho mucho mucho más.







Hay muchas cosas pero nada abruma. Todo tiene un orden y cuenta una historia de color y días felices, con objetos que acompañan cada instancia en casa. La alegría es una premisa que se repite en cada material trabajado a mano y los tonos vibrantes una constante. Sin lugar a dudas, en Ginger Home se vive siempre días de sol…     



Ginger Home
D1: Mansilla 3371, Palermo.
T1: 4826-8501.
D2: Arenales 1681, Recoleta.
T2: 4815-8121
H: Lunes a viernes de 10 a 20hs. Sábados de 10 a 14hs.









Alma Singer II | Alma Singer Test Drive: MAGGI Jugoso al Horno Pollo Mostaza Miel

Hace un tiempito MAGGI, que nos deleitó en invierno, volvió a mimarnos con una entrega llena de promesas de sabores ricos, rápidos y sin enchastres (¡MAGGI nos quiere!). Esta vez quería que probáramos los sobrecitos para el horno, y especialmente al Jugoso al Horno Pollo Mostaza Miel.


En casa somos fans de la comida agridulce, así que nos vino como anillo al dedo para resolver un almuerzo de semana, donde los dos estábamos en casa y laburando a tope. Nos tomamos un break de 20 minutos para preparar el pollo y poner un par de batatas a hervir (obvio reeee vaaaaa con el puré de batata).






MAGGI Jugoso al Horno Mostaza Miel rinde 5 porciones e incluye un sazonador y una bolsa hecha especialmente para horno. Es muy fácil de usar ya que los alimentos se cocinan en su propio jugo (gracias a esto se conservan sus nutrientes) y no es necesario agregar sal ni aceite. Los paladares más atrevidos pueden agregar una cucharada de mostaza para lograr un sabor más intenso.



Nuestros paladares son atrevidos pero no nos avivamos de meterle la cucharita de Mostaza de Dijón que solemos usar en tartas de cebolla. Y hablando de tartas, el pollito rendidor de la bolsa MAGGI nos sirvió para hacer una comida riquísima más…



 Este Test Drive superó todas las expectativas y nos rindió para dos comidas y monedas. Lo que más amo de esta propuesta es el tema de la bolsita, el tiempo controlado sin tener que chequear y el sabor potente que le da a las comidas en un abrir y volcar de sobre. Maravilloso. Agenden toos los sabores de MAGGI Jugoso: Carne al champiñón, Estofado de carne, Pollo Mediterráneo, Pollo al limón, Pollo a las finas hierbas, Pollo al Pimentón y Pollo Mostaza Miel.



¡Muchas gracias MAGGI por malcriarnos, los queremooooos!


MAGGI de Nestlé





29/9/2014

La elegida

PLAY | Alive - Goldfrapp

Cocino cosas. Hago cosas. Comparto cosas.

Bajo esas seis palabras y un blog hermoso, Ro Guaraz nos maravilla. Soy su fan al máximo, y me encanta ver cómo la creatividad se copa y bendice a determinadas personas con toda su potencia. Creo de cuerpo entero que estas asignaciones de talento no son casuales, que la creatividad buscar sensibilidades adecuadas para que, con sus dones y gentilezas, pueda inspirar al resto y demostrar que un poco de amor, de sentimiento, de criterio, de materiales nobles y un gran espíritu generoso pueden salvar al mundo.



Nuestra admirada Ro Guaraz transitó un largo camino hasta llegar acá. Qué lindo que además tiene una hermosa pluma y una historia sumamente inspiradora…

Supongo que empecé al igual que todos: jugando con masa en el jardín. La diferencia es que no paré nunca más. Realmente no tengo una historia de quiebre importante, de haber seguido una carrera de las serias con un punto de inflexión hacia el arte. Siempre me gustó crear, es quien soy, es lo que hago desde que tengo memoria.



Cuando era chica dibujaba, le pedía retazos de tela a mi abuela para coser ropita para las Barbies, horneaba una torta mientras mis papás dormían la siesta. Todo me gustaba por igual, crear siempre me pareció una manera fabulosa de pasar el tiempo.



Empecé a cocinar guiándome con un libro terrible, de la Armada, donde las cantidades de ingredientes en cada receta servían para alimentar una tripulación (literalmente). Sin tener mucha idea, a veces me salían cinco docenas de facturas y otras veces dividía las medidas con mayor o menor éxito.




¡Nah, nah, nah, naaaaah! SOS LO MÁS.

Desde los 8 años fui a la escuela de danzas y mi año favorito fue el quinto, cuando tuve educación visual y pude dibujar, pintar con témperas, explorar otros medios y aprender mucho sobre color. Entre eso y mirar Utilísima con mi niñera, palié mi educación secundaria esperando egresar y poder hacer lo que quisiera. Claro que terminé la escuela en el 2000 y en el 2001 se cayó el país, así que recién el 2003 me encontró nuevamente en las aulas estudiando Diseño de Indumentaria, carrera que dejé en el último cuatrimestre, sin título, para enojo de mis señores padres.



En 2005 empecé a leer blogs. Estaba aburrida y no pasaba por un buen momento, así que necesitaba encontrar cosas nuevas y me topé con un montón de gente escribiendo de cualquier asunto ajeno a mi vida marplatense. Quedé fascinada. En 2006 abrí mi primer blog (personal, malísimo, cerrado hace tiempo), conocí un puñado de amigos y a mi actual pareja y al año siguiente me mudé a Buenos Aires. Me tomé un tiempo para aclimatarme a mi nueva vida y en noviembre del 2008 hice un curso de encuadernación al que había querido asistir desde que empecé la facultad, cinco años antes. Estaba feliz.




Tendría que inventar una etiqueta para identificar todas las vidas que cambiaron (para bien, aunque lo aclaro al pedo), gracias a un blog. Los blogs tienen una buena onda intrínseca muy poderosa, ¿no creen? Sigamos.

Ese curso fue mi punto de partida para un sinfín de capacitaciones de lo más diversas: ilustración, crochet, origami, caligrafía, furoshiki, costura, tocados, flores, carpintería, acuarela, tallado, fotografía, carteras, estilismo, cajas, papercut, moldería. Desde ese momento no paré de aprender cosas nuevas, siempre evitando responder en serio al famoso y casi inevitable "te lo compro" que venía cuando mostraba a alguien mi producción, no porque no apreciara la devolución sino porque mi perfeccionismo y yo no podíamos lidiar con comercializar algo tan verde, y porque a cada paso que daba tampoco sabía si eso era a lo que quería dedicarme. Estaba aprendiendo para mí, no para vender. Me estaba nutriendo.



El 2012 me encontró produciendo un espectáculo de stand up para pagar las cuentas (¿Sabían que el papel hay que pagarlo? ¿Y las telas? Locura total). El trabajo no me interesaba en lo más mínimo pero tenía que hacerlo, así que le agregué mi parte: a la salida de cada función regalábamos galletitas que yo me encargaba de hornear cada semana. La gente empezó a pedir las recetas así que abrí un blog de cocina y fui volcando las que más pedían, además de otras cosas que preparaba habitualmente.

Desde las galletitas hasta los raviolones bicolor, hay un largo trecho cocinado… 






Con los años, la sucesión de cursos, el perfeccionamiento en las técnicas y la insistencia de los amigos ("¿a cuánto lo vendés?", "¿me enseñás a hacerlo?", "¿por qué no te dedicás a esto?"), en 2013 decidí abrir otro blog donde poner todos mis proyectitos que nunca veían la luz: las prendas que cosía, los arreglos en casa, las lavadas de cara a mis muebles, los regalos que hacía.



The recipe card y One girl band fueron lindos pero estaban siempre desactualizados, tenía lectores entrando a dos lugares diferentes, mi contenido se dividía demasiado y ambos lucían muy básicos. Así, a principios de este año me planteé seriamente la posibilidad de unir los dos bajo un mismo nombre. Bajo mi propio nombre. Ro Guaraz se define desde que uno entra: es -como dice el tagline- un catálogo de labores, recetas y cosas bellas. Es una suma de todo lo que aprendí y sigo aprendiendo. Es un muestrario de lo que hago en casa. Es un manual de instrucciones que invita a todos a jugar conmigo.



Recorten este último párrafo porque es para material de estudio y aprendizaje. En una era donde nos superan las redes sociales y la infinidad de posibilidades que podemos desarrollar con ellas, tener un orden, un concepto y pocos pero efectivos lugares de encuentro, siempre es beneficioso. Sigamos con los talentos de nuestra elegida…

Varias personas me han dicho que "labores" suena a abuelitas: estoy de acuerdo, es la idea y me encanta. Soy una anciana en el cuerpo de una treintañera, lo fui en el de una veinteañera y en el de una adolescente hace quince años. Como las abuelas de antes, mi búsqueda habitual consiste en mejorar mi entorno y en dar amor de todas las formas que pueda. Prefiero invertir una tarde en coser un vestido antes que perderla en el shopping buscando uno que nunca me va a quedar bien; prefiero desviar mi presupuesto de comidas hacia ingredientes de buena calidad antes que pedir delivery. Puede sonar cursi pero coser o amasar o pintar o arreglar mi casa son todos actos de amor, y con cada uno de ellos sigo aprendiendo.



¿Ven lo que digo? La creatividad elige muy bien a sus portadores :) ¿Y en qué se inspira Ro?

Me inspiran el invierno y las reuniones alrededor de mi mesa. Los gatos (¡mi gato!), el cine y los libros bellos. Embellecer lo que me rodea y cuidar de la gente cercana. Mi secuaz haciendo música para mí o trabajando de lo que le gusta. Me inspira el hecho de aprender algo, me gustan los manuales de instrucciones para exprimir todas las posibilidades, me mueve desarmar y armar objetos para entenderlos y mejorarlos. Me empujan las ganas de generar momentos disfrutables. Soy una anfitriona orgullosa. 






Amo regalar. Aunque suene inhumano, me inspira la perfección: soy perfeccionista hasta la médula y eso no está tan bueno, pero ya me voy a curar. Mientras tanto, lo sigo usando de disparador.



No sé bien cómo sería mi día perfecto, pero hay un puñadito de cosas que quisiera incluir: frío invernal, un buen brunch, música y silencio en un justo equilibrio, algún lindo paseo, litros de té con un libro, un rato en la cocina, unas cuantas horas en mi taller -que, a fin de cuentas, es donde paso mis días-. Por supuesto, mi gato y mi secuaz. Y, si pudiera elegir, trabajando en crear cosas.



Me cuelgo a esta última frase para introducir los últimos dos párrafos de esta gran historia, tan inspiradora (estoy buscando hace media hora los polvitos mágicos con brillantina de Unicornio que mudé hace casi dos años para agilizar los tiempos. Cuando los encuentre los esparciré al viento en dirección a Ro. Y que se cumpla por Dios y todo lo que es bueno).  



Con el tiempo entendí (más bien debería decir que me hicieron entender) que debía dejar de buscar trabajos que paguen las cuentas y los materiales para hacer las cosas que me gustan y empezar a hacer de esas cosas que me gustan un trabajo en sí mismo. Es el plan. Perfeccionismo más inseguridad no es buen buen combo y así estoy, desde hace meses, viendo cuándo me animo a vender algo de mi producción. Estoy segura de que hasta ese día no voy a dejar de escuchar la pregunta, así que me puse a trabajar para acercar esa fecha.


Aún no tengo certezas ni un producto terminado para mostrar, pero ya voy a volver con novedades. Intento que mi blog sea muy transparente, así que seguramente cuando tenga algo entre manos se van a enterar sin filtro. Si logro contenerme lo suficiente como para no adelantar nada en algún que otro post o en redes sociales, vengo y les cuento a todos mis buenas nuevas. Lo prometo.

Promesa tomada y polvitos mágicos con brillantina de Unicornio encontrados, Ro. Espero que borren los perfiles bien marcados de la inseguridad, que suavicen su demanda y que la perfección fluya libre. No te olvides, sos la elegida. Tenés todo por ganar ;)



¡Muchísimas gracias Ro por coparte y compartir tu inspiradora historia! ¡Y tus fotos! ¡Con apertura! ¡Soy tu fan! ¡No puedo parar! ¡Estoy poseída por el Unicornio feliz!


Ro Guaraz



Todas las fotos de este post pertenecen a Ro Guaraz.